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Balonmano Torrelavega

El Balonmano Torrelavega supo esperar su momento para sobreponerse al Real Grupo de Cultura Covadonga. Los de Diego Soto maduraron a fuego lento un partido que dinamitaron los extremos del conjunto naranja. Antón Setién y José Carlos Hernández en la primera parte y Ramiro Merino en la segunda fueron un tormento ante el que nada pudieron hacer los asturianos.

Marcos Dorado.

La reciente paternidad de Maxi Cancio obligó al técnico local a modificar los esquemas defensivos habituales del equipo naranja. La ausencia del lateral obligó al técnico a situar a Pepe Oliver y a Marcos Dorado en el centro de la zaga. Sin embargo, los dos gigantes locales quedaron ensombrecidos por la puesta en escena de Jorge Martínez. El veterano cancerbero asturiano, con tres intervenciones de mucho mérito, marcó su territorio en los primeros dos minutos.

Con su portería tapiada a cal y canto, el Grupo no tardó en tomar la iniciativa en el marcador. Miguel Paraja y Carlos Prendes dieron la primera ventaja a los de Villaldea. Los cántabros necesitaron hasta nueve lanzamientos claros para conseguir abrir su tanteador. Y lo hicieron desde los siete metros gracias al acierto de Ramiro Merino.

Una vez abierta la lata, los jugadores locales soltaron sus brazos y perdieron un poco el respeto al portero rival. Marcos Dorado y Sergio Crespo eran los más activos en un partido que discurría muy parejo. Un zambombazo de Sergio Rodríguez al borde del pasivo junto a una contra velocísima de Antón Setién situaron al Balonmano Torrelavega dos por delante y obligaron a Villaldea a solicitar el primer tiempo muerto del choque.

El conjunto cántabro defendía con intensidad y recuperaba muchos balones. Sin embargo, un par de pérdidas inoportunas lastraron su despegue en el marcador. Tras el tiempo muerto de Soto para reconducir esta situación, los extremos locales irrumpieron con fuerza en el choque. El descaro de Antón Setién y la eficacia de José Carlos Hernández eran los principales beneficiados del elevadísimo ritmo de juego propuesto por los de casa. Así las cosas, dos goles seguidos de Hernández abrían la ventaja a cuatro. Ramiro Merino y el reaparecido Vicente Benito se encargaron de sostener esa renta hasta el descanso.

Antón Setién

Despegue del Balonmano Torrelavega tras el descanso

Nada más comenzar el segundo acto, se produjeron las primeras exclusiones del choque. Una por cada bando. Las dos sin ninguna incidencia en un marcador que se mantenía sonriente para los naranjas. En parte porque Genio González presumía de galones y picardía. El veterano central del Balonmano Torrelavega fabricó dos goles de la nada para mantener a los suyos en franquicia.

Sin embargo, la situación se puso complicada cuando el Grupo Covadonga se quedó con uno más sobre la cancha. Ahí irrumpió un inspiradísimo Pablo San Emeterio que rubricó tres paradas consecutivas. El portero lanzó a los suyos que aprovecharon su inspiración para abrir aún más el encuentro. Marcos Dorado, cazando un rechace en seis metros, obligaba a Villaldea a parar el partido. El Grupo perdía por cinco, 19 – 14. El gallego estaba siendo un tormento para una zaga que no encontraba la forma para detenerlo.

Cuando Ángel Paraja salió al rescate de los visitantes, el Balonmano Torrelavega mandaba por siete. Los asturianos reaccionaron tímidamente pero seguían teniendo muchos problemas para detener el juego con el pivote de los naranjas. Sin embargo, la zaga local no era tan expeditiva como en el primer acto y el choque entró en una fase de intercambio de goles en la que hubo tantos realmente preciosos. Nico Colunga y Ramiro Merino levantaron a la grada con dos acciones de mucha calidad. El extremo firmó cuatro tantos consecutivos que terminaron por desquiciar a Jorge Martínez.

José Carlos Hernández

Con 27 – 22 en el marcador y diez minutos por disputarse, Diego Soto pidió un tiempo muerto para intentar corregir las facilidades que estaban dando los suyos por el centro de la zaga. Pero, lejos de mejorar, los cántabros perdieron la identidad por unos minutos. Con uno menos sobre la cancha, los torrelaveguenses recibieron un mini parcial de 0 a 2. Afortunadamente, Carlos Pérez sacó a relucir su técnica individual para devolver la calma a los suyos.

Al Balonmano Torrelavega le estaba costando cerrar un partido que tenía muy bien encarrilado pero que no estaba cerrado. La templanza de Ramiro Merino dejaba resuelto el signo del partido. Con cinco de ventaja a falta de cuatro minutos, lo único que permanecía en juego era el average particular entre ambos conjuntos. Alejando González lo tenía claro y marcó dos goles lejanos que encontraron respuesta en una acción meteórica de Sergio Crespo.

Así, con un tiempo muerto mediante, el Balonmano Torrelavega consiguió una importante victoria ante un equipo de la zona alta, 31 – 28, y recuperó el average ante un rival directo.

FICHA TÉCNICA

Balonmano Torrelavega. Luis de Vega, Josema Urrutia, Pablo San Emeterio; Carlos Pérez (1), Edu Fernández, Vicente Benito (3), Pepe Oliver (2), Sergio Crespo (2), Genio González (2), Sergio Rodríguez (2), Ramiro Merino (8), Antón Setién (2), Marcos Dorado (4), José Carlos Hernández (3) y Nico Colunga (2).

RGC Covadonga. Jorge Martínez, Adrián Díaz; Sergio González, Pablo Álvarez (2), Samuel Pérez, Marcos Méndez, Alexis Fernández (5), Miguel Paraja (3), Diego Fernández, Carlos Prendes (4), Alejandro Santos, Diego González, Alejandro González (6), Ángel Paraja (8) y Víctor Garrido.

Parciales

0 – 2, 2- 2, 5 – 4, 9 – 7, 11 – 9, 15 – 11 descanso

16 – 12, 19 – 14, 22 – 17, 27 – 22, 29 – 25, 31 – 28 final

Árbitros

Pedro José Amigo y Javier Espadas, del C.A. de Castilla la Mancha.

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